Y es que con la renovación de la delantera se vislumbra un panorama diferente al no tener "divas" dentro del campo de juego, sino a gente que se parte el alma y que deja todo dentro de la cancha, ya que cualquier futbolista, tanto en el extranjero como en nuestro país, le interesa hacerse de un renombre y acumular palmarés.
Tal vez en estos momentos no ubiquemos los nombres de Zeballos o Vigneri, pero en algún momento, al ver las ganas de ubicarse en el once inicial de Vigneri por méritos y no por ser un extranjero, pronto darán de qué hablar (eso espero) y se colocarán en el gusto de todos los aficionados nostálgicos por los triunfos anteriores, o sea, la afición azul.
Falta ver el debut de Zeballos, pero todo parece indicar que la juventud que maneja esta Cruz Azul tendrá mayor dinámica y no se dependerá de un solo jugador que siempre se vió jugando en Europa y nunca cargando al equipo en el cual militaba.
Las incursiones de los ex universitarios Lozano y López, ambos con deseos de revancha deportiva, dan mayor empuje a los anhelos de terminar con la sequía del tan esperado título.
Es, entonces, un equipo de la Cruz Azul que promete e ilusiona. Que además de esperanzador, juega bien al futbol, ahora solo falta esperar la llamada contundencia para finiquitar los partidos y retomar esa grandeza que nos parecía extraviada y es el momento preciso e indicado para reclamarla y retomarla.
Ahora si Cruz Azul, te veo fuerte y renovado, esperemos que nos regales el logro del Torneo del Invierno 97, que por cierto, ya se mira demasiado lejano.
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